Usos particulares de Internet en el trabajo
Internet se ha convertido en un grave problema para muchas empresas que se encuentran con que muchos de sus trabajadores pasan horas y horas frente al ordenador, navegando, sin rentabilidad alguna para la firma. Esta situación ya ha provocado sanciones y despidos en empresas a lo largo de todo el mundo.
Hace unos años se opto por impedir el acceso a cierto tipo de páginas y servicios de Internet, además de restringir el uso del correo electrónico. Unas medidas que se revelaron ineficaces porque no se pueden poner puertas al campo. Parece claro que empresa y trabajador tienen puntos de vista totalmente dispares a la hora de utilizar las nuevas tecnologías en el entorno laboral. Mientras la empresa intenta restringir al máximo este uso para fines particulares los sindicatos y trabajadores suelen abogar por una utilización totalmente abierta.
En cualquier caso, la solución, como siempre, se encuentra en el punto intermedio y razonable. Porque no parece sensato que un trabajador n pueda consultar la cuenta del banco para ver4 si le han hecho un ingreso o un cargo, igual que tampoco lo parece que ese trabajador se pase varias horas al día chateando con sus amigos o en cualquiera de las miles de salas de chat que hay en Internet.
Ese punto intermedio debería venir marcado por la racionalidad de ambas partes para que el uso no se convierta en abuso o adicción. Pero lo cierto es que el tema es tan complejo que preocupa a muchas empresas que ven desesperadas como alguno o varios de sus empleados se pasan el día navegando en sus páginas favoritas de motor, cine, sexo o lo que sea. Y si no están navegando se dedican a enviar correos electrónicos graciosos a muchos de los clientes de la firma. El problema es que quizá a ese cliente el chistecito en cuestión no le haga gracia alguna. Con esto lo que se lograr es perjudicar la imagen de la empresa que envía los correos, independientemente de que se trate de un envío particular y con el total desconocimiento de la dirección de la compañía.
Otro aspecto importante es la posible fuga de información sensible para la empresa, ya sea de forma intencionada o no. No sería el primer caso de que un trabajador se instale en el ordenador el eMule, que es un programa que permite compartir archivos con millones de ordenadores de todo el mundo para descargar canciones, videos y cualquier tipo de ficheros. De hecho, meses atrás pudimos leer en los periódicos la multa impuesta al sindicato Comisiones Obreras.
Resulta que un trabajador de sus oficinas no había tenido mejor idea que descargar el eMule para bajarse música o vídeos. Bien, el problema es que este programa comparte archivos y el trabajador no se dio cuenta de que no estaba compartiendo un archivo en concreto sino todo el disco duro. El resultado fue que se puso a disposición de millones de personas en todo el mundo el nombre, dirección, teléfono y responsabilidad dentro de la empresa de 20 mil trabajadores que habían participado en cursos de formación del sindicato. La multa no fue excesiva, sólo 6.000€.
Aquí hubo dos fallos. El primero fue del trabajador por descargarse un programa que no era para sus necesidades profesionales. Pero se produjo otro fallo mucho más grave, porque el administrador del sistema no tuvo la prevención de instalar los correspondientes cortafuegos que impidiesen la descarga de cierto tipo de programas.
Por eso, volvemos a repetir que lo principal es hacer un uso racional de la tecnología, tanto en el ámbito profesional como en el entorno familiar o individual.