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No
todo son inconvenientes
Las Redes sociales inundan nuestros ordenadores
Las redes sociales se presentan como el gran descubrimiento de la comunicación
del último lustro. Prácticamente no hay adolescente en España
que sea usuario de Internet y no esté en alguna de ellas, ya sea
Tuenti, Dailymotion, Facebook o cualquier otra. Y entre todas ellas destaca
el Tuenti, que les permite relacionarse con amigos y desconocidos.
Juan Manuel Romero, Vicepresidente de Adicciones
Digitales
Estas redes sociales
facilitan una mayor relación con otras personas, compartiendo ideas
y opiniones, además de intercambiar diversas informaciones de interés.
También se comparten aficiones, conocimientos, etc. Parece claro
que no resulta igual para niños que para adultos, pues para los
primeros no deja de ser un entretenimiento, del que a veces se abusa,
mientras que los segundos también utilizan redes como LinkedIn,
Xing y otras para fines profesionales.
Miguel Ángel Sánchez de la Nieta, Profesor de la Facultad
de Comunicación del Centro Universitario Villanueva y de Comunicación
Audiovisual en el Colegio Los Olmos ha estudiado detenidamente estas redes
sociales. Considera que a los jóvenes y adultos, las redes les
pueden ayudar a recuperar relaciones de amistad, aunque se trata de un
contacto virtual "que luego habrá que reavivar con la vida
real siempre que sea posible, pues si no se hastía. También
puede ser un primer contacto, pero si no se baja a la arena de la vida
real aquello no cuajará fácilmente". Considera que
el exceso de redes, a veces nos atrapa y "nos quita tiempo para bajar
a la arena. Nos conformamos y esto nos empobrece: la vida real es mucho
más rica".
Como principal inconveniente
nos encontramos con que la comunicación que se mantiene con los
usuarios de estas redes tiene una perspectiva doble. Esta es la primera
pega que pone José Javier Ávila Martínez, Subdirector
del Colegio Las Tablas (Madrid). Orientador familiar. Máster en
Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra. Máster en Educación,
especialidad Asesoramiento Educativo Familiar, que, día a día,
ve cómo evolucionan sus alumnos en el uso de estas redes. Para
él, "no es lo mismo la comunicación que se tiene con
personas conocidas que la que se mantiene con personas desconocidas, de
las que sólo tienes la referencia de lo que te transmiten en sus
intervenciones. Por tanto se debe actuar con prudencia en esas relaciones".
Los niños y
las redes sociales
Algunos de los usuarios más avezados de estos medios de comunicación
son los niños, muchos de ellos menores de diez o doce años,
algo que en principio tendría que hacernos pensar. A este respecto
Miguel Ángel Sánchez es taxativo: "para los niños,
mejor que bajen al patio. Mi opinión es que las redes no les aportan
nada". Y si lo utilizan habrá que evitar que el tiempo de
uso sea excesivo, porque no es lo mismo dedicarle veinte minutos al día
que tres horas.
Ese sería el principal problema al que se enfrentan los adolescentes
que pueblan las redes. Quieren comunicarse, hacer grupo, sin tener limitación
horaria, en un lugar que dominan y que les facilita recursos de expresión
que controlan bien. En las redes sociales lo consiguen. "Alguien
ha comparado estas redes con un dormitorio virtual que decoro como quiero,
y al que invito a quien quiero y cuando quiero. Creo que es una comparación
acertada", señala Miguel Ángel Sánchez.
En cualquier caso
estas redes han variado significativamente la forma de comunicarse de
las personas, sobre todo de nuestros adolescentes. Porque los chavales
no parecen darse cuenta de que la comunicación más enriquecedora
es la comunicación interpersonal que, según afirma José
Javier Ávila, "se mantiene mediante una relación personal
y directa, en la que los gestos, la mirada, la postura, etc., encierran
todo un cúmulo de elementos que dan sentido y profundidad a esa
relación". Por el contrario las redes sociales carecen de
todo esto, pero pueden facilitar el mantener esa comunicación en
personas que ya se conocen, al tiempo de ser el inicio de futuras relaciones
interpersonales.
¿Cómo
afecta al estudio?
En principio, afecta a niños, adolescentes y mayores. Unos y otros
deben tener un horario de estudio, y si ese horario se ve reducido de
una forma continua y sistemática por otras actividades, el rendimiento
académico se verá afectado. En cuanto a los niños,
José Javier Ávila, señala que "como anécdota
puedo contar lo que me comentaba un alumno hace pocos días: su
hermano adolescente se ha propuesto conseguir novia a través de
Tuenti. Nadie puede dudar que su concentración ante un libro no
será la más conveniente, si está pensando en lo que
dirá dentro de breves momentos a la chica con la que está
comunicado".
Y si nos referimos a universitarios, Miguel Ángel Sánchez
aporta algunos datos interesantes: "En la red Tuenti, por ejemplo,
hay cerca de 34.000 estudiantes en activo de la Universidad de Sevilla,
30.000 de la Complutense de Madrid, etc. Si cruzamos este dato con el
tiempo medio de uso de Tuenti (tres horas diarias) que contabilizaba hace
poco la consultora Nielsen, es para inquietarse: ¿cuentan los universitarios
españoles con ese tiempo diario para una actividad semejante?;
¿afectará esto a su rendimiento académico? Es evidente
que sí".
Recomendaciones
para los padres
Tanto padres como profesores y educadores en general, deben tener un mayor
conocimiento de todas estas herramientas, incluso dedicando algo de tiempo
como usuarios de las mismas. Los padres, como principales y primeros educadores
de sus hijos, deben ayudarles en la programación de un horario,
en el que se incluirá un tiempo de estudio y realización
de tareas escolares, merienda, juegos y otro tipo de actividades, entre
las que se puede incluir Tuenti. Y no estaría de más que
pidan a sus hijos que les den clases particulares, que sean sus maestros
en el universo de las redes del que, seguramente, no sepan mucho. Ese
diálogo es el escenario ideal: los más jóvenes enseñaran
la tecnología; y los mayores, experiencia de la vida.
Y todo ello teniendo en cuenta que son los padres quienes tienen que establecer
los criterios familiares, que serán la base del criterio personal
de cada uno, lo cual será de gran ayuda para saber utilizar estas
herramientas del mejor modo.
¿Se nota en los colegios qué
niños usan el Tuenti y cuáles no?
Desde el punto de vista puramente educativo sí suele notarse qué
alumnos dedican un tiempo excesivo a estas redes sociales. Si el tiempo
es razonable no tiene por qué tener repercusión en la vida
académica.
Lo que sí resulta más notorio son las conversaciones y comentarios
que tienen con el resto de compañeros, pues hablan con frecuencia
de las conversaciones mantenidas por la red, lo que les dicen o dicen
ellos, así como por las fotografías que han visto o las
que piensan enviar ellos. En algunos casos, en el tiempo de recreo, prefieren
hablar de estas cosas en lugar de hacer deporte u otras actividades recreativas.
Los peligros de estas redes
Los peligros más generalizados que nos encontramos en este tipo
de redes sociales son los relacionados con un mal, así como el
descuidar la prudencia que se debe tener. Un uso desmedido puede acabar
en adicción. Además, se puede tener una imagen distorsionada
(cuando no falsa) de alguna de las personas con las que nos estamos comunicando,
transmitiendo mensajes distintos a la realidad, que podría motivar
una relación irreal.
Tampoco hay que dejar de lado el cambio que se produce en bastantes personas
(especialmente niños) al expresar a través de estos medios
comentarios que no se atreverían a decir en persona, lo cual podría
llevar a una doble personalidad: la que tiene en su relación personal
con los demás y la que mantiene a través de estas redes
sociales.
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