Los niños pegados al móvil
Muchos pequeños no son capaces de prescindir del móvil ni para dormir
Las nuevas tecnologías se han incorporado a la vida cotidiana. Y entre todas ellas el rey, sin duda, es el teléfono móvil. No sólo lo utilizan los adultos, sino que se ha convertido en un objeto de consumo masivo de niños y adolescentes. Ver un chaval de doce o trece años por las calles de España sin su móvil en la mano es prácticamente imposible. Esto tiene sus ventajas, pero también sus grandes inconvenientes.

John E. Pilgrim
/ Publicado en marzo de 2008

Los niños piden el móvil desde los diez años, incluso antes. Muchos de sus compañeros ya tienen uno y cada vez resulta más difícil decirles que no. Las operadoras de telefonía móvil tienen ofertas para estos casos, sobre todo de teléfonos fáciles de usar, pero al final los padres compran aparatos con todo tipo de prestaciones. Porque, aunque parezca una paradoja, los niños utilizan el móvil para todo menos para hablar. Sólo un 24% de los menores realiza llamadas a diario, frente al 50% que envía SMS casi cada día; y uno de cada cuatro envía durante el fin de semana entre 10 y 20 mensajes, según un estudio elaborado a petición del Defensor del Menor de la comunidad de Madrid por la organización Protégeles (www.protegeles.org) .
Ofertas hay para todos los gustos, desde los más modernos aparatos con posibilidad de hacer de todo hasta otros concebidos con una selección muy limitada de funciones; las que se supone que son necesarias para los más pequeños de la casa. Se trata, principalmente, de la marcación rápida con botones directos a mamá y papá. Servicio localízame; para saber dónde están los niños con sólo enviar un SMS. Teléfono de emergencia siempre habilitado. Recepción de mensajes sólo de los contactos de la agenda. Altavoz "manos libres" activado automáticamente para acostumbrarle a hablar sin estar en contacto con el teléfono.
Ante todas estas posibilidades, los expertos consideran que hay que poner normas y límites desde el principio. Juan Manuel Romero, vicepresidente de Adicciones Digitales (www.adiccionesdigitales.es), una asociación que se dedica a la promoción del uso saludable de la tecnología impartiendo charlas en colegios y empresas para informar a los padres de las ventajas e inconvenientes de la tecnología en general, afirma que, “para evitar males mayores y problemas posteriores lo primero que hemos de hacer es dejarles muy claro que el móvil es sólo un aparato, que sirve para hacer ciertas cosas pero que no debemos estar pendientes de él todo el día”.
El trabajo elaborado por Protégeles refleja algunas conclusiones muy preocupantes como que el 38 por ciento de los niños desarrolla reacciones adversas al verse privado del móvil. Se alerta de la facilidad con la que los niños dan su número a desconocidos o lo escriben en foros o chats. El 11% afirma que ha llegado a engañar o mentir a sus padres e incluso a sustraer dinero en casa para recargar el móvil. Un 77% de los menores se ha bajado tonos o melodías, mientras que un 68% se ha descargado logos y fondos; un 30% ya ha adquirido juegos y un 68% ha recibido fotografías. Y esto cuesta dinero.
La factura telefónica
La factura telefónica ya sea de contrato o pre-pago “debe correr a cargo de ellos, para lo que habrá que aumentarles razonablemente la paga, El pre-pago nos evitará un susto a fin de mes con una factura descomunal, mientras que el contrato nos permite saber a qué números han llamado nuestros hijos”, señala Romero
En cuanto al gasto, Juan Manuel Romero señala que “para enseñarles a usar responsablemente el teléfono móvil, el tema de la factura es esencial. No podemos pretender que sólo gasten un euro al mes, pero tampoco debemos permitirles que gasten 200 euros. Los padres podemos entender que utilicen el teléfono cuando sea necesario, o para divertirse con sus amigos en ciertos momentos, pero haciendo un uso razonable”.
También es importante el triángulo niño-colegio-móvil, José Javier Ávila Martínez, Subdirector del Colegio Las Tablas (Madrid), orientador familiar y Máster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra deja claro que “la presencia del móvil en el colegio supone, en el aspecto académico, “una alteración en el desarrollo normal de la clase, además de las continuas distracciones de los alumnos, incluso aunque los tengan en la función de silencio. Un alumno puede estar nervioso esperando una llamada o deseando que acabe la clase para llamar, lo cual le impedirá prestar atención a las explicaciones del profesor”.
La adicción al móvil
La adicción a estos aparatos se manifiesta mediante el envío desmedido de mensajes SMS o la utilización compulsiva de algunos de los servicios que permite el móvil. Muchas veces se acuestan con el móvil en la mano y lo tienen agarrado durante toda la noche. “Lo cierto es que no pueden estar sin él, porque se ha convertido en un elemento indispensable para sus vidas y no son capaces de pasar una noche sin el móvil en la mano”, señala Romero.
La Universidad de Lovaina (Bélgica) elaboró una encuesta en 2007 entre más de 1.600 escolares entre 13 y 17 años que refleja que sólo el 38 por ciento de todos ellos apaga el móvil durante la noche.
Se acuestan con el móvil en modo de vibrador y si reciben una llamada o mensaje se despiertan para responder. No descansarán adecuadamente y no estarán en las mejores condiciones para asistir a clase y atender a las explicaciones del profesor. Y si no reciben mensajes o llamadas se van a sentir frustrados y ansiosos por recibirlos. Según José Javier Ávila, “un uso inadecuado en niños y adolescentes, les puede producir una dependencia compulsiva. Además, el uso desmesurado provoca aislamiento. Las relaciones interpersonales se deben tener cara a cara”.
Hay que poner unas normas muy claras a la hora de utilizar el móvil, como que por la noche quede fuera del alcance de los niños y apagado, en una zona común de la casa. Los padres, por supuesto, a no ser que por su trabajo tengan que estar localizables a cualquier hora del día o de la noche, harán lo mismo para dar ejemplo. Así evitaremos problemas físicos y psíquicos a nuestros hijos”, concluye Juan Manuel Romero.

Europa se pone de acuerdo para proteger a los menores.
Para conocer más a fondo la problemática que puede plantear el uso de la telefonía móvil en niños y adolescentes, la Comisión Europea ha realizado un estudio basado en encuestas a niños de entre 9 y 14 años, pertenecientes a los 27 Estados miembros de la UE, además de Noruega e Islandia. El resultado lo comentaba Viviane Reding, Comisaria de la UE responsable de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación a finales de noviembre, cuando se conocieron las conclusiones del estudio. “Europa necesita medidas activas de educación en medios de comunicación en línea. Asimismo, debemos proseguir nuestra labor de sensibilización, dirigida especialmente a los padres, acerca de las oportunidades y los riesgos que plantean los nuevos medios de comunicación. Cuando está en juego la seguridad de nuestros hijos, no puede haber margen para la complacencia”.
Los resultados de este Eurobarómetro ayudarán a la Comisión a seguir perfeccionando la contribución del plan de acción de la UE para una tecnología más segura, para proteger a todos los niños europeos cuando utilizan no sólo el teléfono móvil, sino también Internet. El estudio se produce tras el acuerdo alcanzado por los operadores europeos de telefonía móvil en la primavera de 2007 con la mediación de la Comisión para adoptar medidas de autorregulación encaminadas a proteger a los menores cuando utilizan el teléfono móvil.
En España, ese código para la protección de menores ha sido firmado por las compañías telefónicas Vodafone, Telefónica, Yoigo y Orange, que pretenden evitar que los niños accedan a pornografía y contenidos violentos a través de su teléfono. El código será efectivo después de este verano y pretende etiquetar los contenidos de carácter violento y pornográfico, controlar el acceso de los menores a material inapropiado y la educación y sensibilización de los padres en este campo. Esta iniciativa coincide plenamente con las propuestas más importantes contempladas en el acuerdo europeo.
Pero habrá que esperar para ver si también se filtran otros contenidos, principalmente publicitarios, que inundan los teléfonos móviles y que incitan a pequeños y grandes a realizar llamadas para contestar a esos anuncios publicitarios que tienen unas tarifas excesivamente altas. Según Juan Manuel Romero, “se trata de anuncios que lo mismo te invitan a consumir un producto que a ir a una fiesta o a intentar contactar con una persona del sexo apuesto porque quiere conocerte. Se reciben en cualquier teléfono porque no discriminan al receptor y no se sabe si quién lo reciba será un niño o un adulto. Es correo basura igual que el que recibimos en nuestro ordenador y eso es lo que las operadoras también deberían controlar”.